El siguiente texto es una traducción al español del discurso pronunciado por el Secretario Ejecutivo de ONU Cambio Climático, Simon Stiell, en Berlín el 26 de marzo de 2025 en la conferencia «Europa 2025».
Colegas, invitadas e invitados de honor, se han utilizado muchas palabras para describir el tema de esta sesión. Palabras como conmoción o incluso crisis.
Utilizaré una palabra diferente: perturbación.
Perturbación significa cambio, sí. También puede ser una fuerza de progreso que abra nuevas y enormes oportunidades.
Quiero desafiarles hoy a que vean la perturbación -en el frente climático- como una oportunidad monumental, así como un momento de alto riesgo.
Los costes de la crisis climática ya son enormes y aumentan con rapidez.
Desde tormentas sin precedentes que azotan la costa occidental de Europa y olas de calor, hasta sequías en Sicilia e inundaciones en Europa central, los desastres provocados por el cambio climático están reduciendo drásticamente la producción de alimentos y destruyendo infraestructuras, empresas, hogares y comunidades.Aumentando los costes para los hogares y las empresas y reduciendi la competitividad.
El impacto del cambio climático podría reducir hasta un 1% el PIB combinado de la UE en los próximos años, algo que Europa no puede permitirse con su modesto crecimiento anual.
Y la crisis climática podría recortar hasta un 2,3% el PIB europeo a mediados de siglo, una receta para la recesión permanente.
Y estas son estimaciones muy conservadoras. No incluyen la cascada de destrucción social y ecológica, la escasez de alimentos, agua y energía a la que nos enfrentaríamos si no se contiene el cambio climático.
El daño no se detendrá en las fronteras de Europa, pero cada vez tendrá más repercusiones en ellas.
A medida que las catástrofes hagan inhabitables cada vez más regiones y disminuya la producción de alimentos, millones de personas más se verán obligadas a emigrar, internamente y a través de las fronteras.
Incuestionablemente, la crisis climática es una crisis urgente de seguridad nacional que debería ocupar un lugar prioritario en la agenda de todos los gabinetes.
Rendirse no es una opción. Y, en este caso, las medias tintas son una receta para el fracaso.
El cambio climático ya ocupa un lugar prioritario en las agendas de la mayoría de los hogares: el 94% de los europeos apoya medidas para aumentar la resiliencia y adaptarse al cambio climático.
Así que los gobiernos tienen un mandato muy claro para la acción climática.
Pero permítanme que me refiera ahora a la otra cara de la moneda, y a las monumentales oportunidades que la acción climática presenta, especialmente ahora que el auge de la energía limpia cobra más impulso.
Y cuando un gobierno se retira del liderazgo climático, deja espacio para que otros den un paso al frente y aprovechen los enormes beneficios que se ofrecen.
Y seamos claros: en el marco del auge mundial de las energías limpias, que alcanzó los 2 billones de dólares el año pasado, los dividendos que se ofrecen son monumentales.
La transición hacia una energía limpia puede ser el motor económico de Europa, ahora -cuando las nuevas fuentes de crecimiento son vitales para apuntalar los niveles de vida- y en las décadas venideras.
La inversión en energías renovables, infraestructuras sostenibles y tecnologías verdes ya está creando millones de puestos de trabajo de alta calidad e impulsando la competitividad de Europa en el mercado mundial.
La clave para garantizar que estos beneficios lleguen a un número aún mayor de personas es un nuevo y sólido plan climático para Europa. Lo que se conoce como Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional o NDC.
Estos planes son proyectos económicos, señales para los mercados y los consumidores sobre hacia dónde se dirigen los países ahora y en la próxima década. Si se hacen bien, son imanes que atraen enormes flujos de inversión de capital, generan crecimiento y refuerzan los niveles de vida, especialmente a medida que la población envejece.
Cuando se trata de garantías de seguridad de tipo económico, no hay nada más fuerte para Europa que un nuevo y más robusto plan climático este año.
Grandes economías como el Reino Unido y Brasil ya han presentado sus NDC porque saben que unos planes sólidos aportarán enormes beneficios sociales y económicos.
Este mes ha habido señales positivas de que algunos responsables europeos también saben lo mucho que tienen que ganar.
El Fondo de Transformación del Clima de Alemania, dotado con 500.000 millones de euros -incluidos 100.000 millones para acción climática-, es un claro ejemplo de cómo las inversiones en clima, seguridad y estabilidad económica van de la mano.
Este nuevo Fondo abrirá una nueva vía rápida para Alemania en la carrera mundial por las energías limpias, de 2 billones de dólares, y contribuirá a impulsar un auge en la generación de empleo.
La acción no puede detenerse en las fronteras de Europa.
Por ejemplo, la reactivación de la industria europea dependerá de que se garantice el acceso a materias primas y minerales esenciales. Esto depende de un orden internacional sólido y basado en normas, que a su vez depende de que Europa sea vista como un socio fuerte, fiable y estratégico, que una a las naciones y refuerce la cooperación internacional.
Pero eso también significa respaldar las palabras con recursos. Seguir financiando la acción por el clima en otros países, especialmente en los que más ayuda necesitan.
Porque todas las economías dependen de un clima estable y de cadenas de suministro resistentes que puedan soportar las perturbaciones climáticas que están alimentando las presiones inflacionistas.
Tienen la tecnología. Tienen los recursos. Lo que hace falta ahora es liderazgo. Este es el momento de Europa. Les insto a que lo aprovechen.
Gracias