Artículo / 19 Abr, 2018
Con el Reino Unido, ocho países ya tienen estrategias para políticas climáticas a largo plazo

El Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte ha presentado una estrategia a largo plazo para reducir sus emisiones en al menos un 80% para 2050, en comparación con los niveles de 1990.

El Reino Unido es el octavo país en presentar su estrategia a largo plazo para lograr un desarrollo bajo en emisiones dentro del marco del Acuerdo de París. Todas las estrategias a largo plazo que se han presentado hasta la fecha se pueden consultar aquí.

La secretaría de ONU Cambio Climático acoge con satisfacción todos los esfuerzos que se llevan a cabo para desarrollar estas estrategias a largo plazo.

Los países, a la vez que toman medidas inmediatas de acción climática para antes de 2020, deben planificar también su futuro y alinear las acciones de corto plazo con los objetivos a largo plazo establecidos en el Acuerdo de París.

El Acuerdo de París es, en sí mismo, una estrategia global a largo plazo con tres objetivos:

  • mantener el aumento de la temperatura media mundial muy por debajo de los 2 grados centígrados, con respecto a los niveles preindustriales, y proseguir los esfuerzos para para limitar ese aumento a 1.5 grados;
  • aumentar la capacidad de adaptación a los efectos adversos del cambio climático, promoviendo un crecimiento bajo en emisiones de gases de efecto invernadero que no ponga en peligro la producción de alimentos; y
  • hacer que los flujos financieros sean coherentes con un desarrollo bajo en emisiones y resiliente.

Estos objetivos marcan una dirección clara para lograr un desarrollo sostenible a largo plazo. La ciencia es clara y establece que para limitar el aumento de la temperatura, las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero deben empezar a disminuir en 2020 y reducirse a cero neto durante este siglo.

Para limitar el aumento de la temperatura cerca de 1.5 grados centígrados, la reducción hasta el cero neto debe alcanzarse alrededor del año 2050. Las naciones y todos los actores deben tener en cuenta este importante dato a la hora de planificar su desarrollo ya que las actividades económicas están estrechamente ligadas al nivel de emisiones y están además expuestas a los impactos del cambio climático.

No será posible alcanzar las metas del acuerdo si no hay un aumento general del nivel de ambición de la acción climática. Sin planificación a largo plazo, no se logrará reducir las emisiones a cero neto en el año 2050. Las estrategias a largo plazo para un desarrollo bajo en emisiones son un elemento crucial por tres razones:

  • sirven para que los países alineen sus objetivos de desarrollo con los objetivos del Acuerdo de París;
  • ayudan a limitar el aumento de la temperatura global; y
  • servirán de guía a los países para elaborar contribuciones determinadas a nivel nacional cada vez más ambiciosas

Las estrategias a largo plazo para un desarrollo bajo en emisiones ofrecen muchos otros beneficios. Uno muy importante es que proporcionar la certeza de que los objetivos del Acuerdo de París pueden ser alcanzados.

Por otro lado, estas estrategias sirven para que haya una mayor transparencia y confianza entre las naciones, ya que cada una de las Partes del acuerdo da a conocer sus planes para alcanzar un futuro bajo en emisiones y resiliente, animando a otros países a hacer lo mismo.

A nivel nacional, estas estrategias son fundamentales ya que influyen en los periodos políticos y económicos a corto y medio plazo. También proporcionan seguridad al sector privado y a las finanzas sobre la dirección de las políticas.

El Acuerdo de París alienta a las Partes a formular y crear estrategias a largo plazo para un desarrollo bajo en emisiones de gases de efecto invernadero.

Para apoyar a los países en esta tarea, el Instituto de Recursos Mundiales (WRI, por sus siglas en inglés) está desarrollando un catálogo de los recursos a disposición de los países para la elaboración de sus estrategias a largo plazo. Para más información, visite este sitio web.

Se espera que pronto más países den a conocer sus estrategias climáticas a largo plazo, poniendo de manifiesto el impulso mundial que existe para intensificar la acción frente a al cambio climático.