Comunicado de prensa externo / 22 Sep, 2019
El emblemático informe United in Science aporta datos para la Cumbre sobre la Acción Climática

La ciencia pone de relieve importantes datos y cifras sobre la creciente disparidad entre los objetivos y la realidad

Nueva York, 22 de septiembre de 2019. Las principales organizaciones de climatología del mundo han unido fuerzas a fin de elaborar un nuevo informe emblemático para la Cumbre sobre la Acción Climática de las Naciones Unidas, en el que se destaca la evidente, y cada vez mayor, disparidad entre los objetivos acordados para resolver el problema del calentamiento global y la realidad.

En el informe titulado United in Science, se incluyen detalles sobre el estado del clima y se presentan tendencias de las emisiones y las concentraciones atmosféricas de los principales gases de efecto invernadero. Asimismo, se subraya la imperiosa necesidad de poner en marcha una transformación socioeconómica profunda en sectores fundamentales, como el uso de la tierra y la energía, a fin de evitar un aumento peligroso de la temperatura mundial con efectos posiblemente irreversibles. También se examinan algunas herramientas que prestan apoyo en materia de mitigación y adaptación.

“En el informe se brinda una evaluación unificada del estado del sistema Tierra bajo la influencia creciente del cambio climático antropógeno, de las medidas de respuesta adoptadas hasta el momento y de los cambios trascendentales que, según prevé la ciencia, el clima mundial experimentará en el futuro. Las conclusiones y los datos científicos incluidos en el informe representan la información fidedigna más reciente sobre estos temas”, afirmó el Grupo Consultivo Científico de la Cumbre sobre la Acción Climática del Secretario General de las Naciones Unidas.

“Se pone de relieve la necesidad urgente de adoptar medidas concretas que detengan el calentamiento global y los efectos más graves del cambio climático”.

El Grupo Consultivo Científico está copresidido por Petteri Taalas, Secretario General de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), y Leena Srivastava, exvicerrectora de la Escuela de Estudios Avanzados del Instituto de Energía y Recursos (TERI). El Grupo está compuesto por científicos muy respetados y reconocidos del ámbito de las ciencias naturales y sociales, quienes poseen conocimientos especializados sobre los diferentes aspectos del cambio climático, entre los que se incluyen la mitigación y la adaptación.

El informe, coordinado por la OMM, tiene por objeto presentar un “conjunto transparente” de conocimientos científicos prácticos fidedignos y de vanguardia.

En el informe de síntesis se ofrecen resúmenes breves de los organismos colaboradores: la

OMM, la Vigilancia de la Atmósfera Global, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), el Proyecto Carbono Global, el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), Tierra Futura, Earth League y el Marco Mundial para los Servicios Climáticos. El informe de síntesis se complementa con informes más extensos que se presentan de forma conjunta en un acto científico de alto nivel el 22 de septiembre y, posteriormente, ante los dirigentes mundiales en la Cumbre sobre la Acción Climática, el 23 de septiembre.

Aspectos destacados del informe

El clima mundial en el período 2015-2019

Organización Meteorológica Mundial (OMM)

El quinquenio más cálido jamás registrado

La temperatura media mundial correspondiente al período 2015–2019 lleva camino de convertirse en la más alta de todos los quinquenios de los que se tiene registro. Actualmente se estima que supera en 1,1 °C (± 0,1 °C) la de la época preindustrial (1850–1900). Las olas de calor generalizadas y prolongadas, los incendios sin precedentes y otros fenómenos devastadores, como los ciclones tropicales, las crecidas y las sequías, han tenido importantes repercusiones en el desarrollo socioeconómico y el medioambiente.

La continua reducción del hielo marino y de la masa de hielo

La extensión estival del hielo marino del Ártico se ha reducido a una tasa del 12 % por decenio durante el período comprendido entre 1979 y 2018. Los cuatro valores mínimos de la extensión del hielo marino durante el invierno se registraron entre 2015 y 2019. En general, la cantidad de hielo que se pierde al año del manto de hielo de la Antártida se sextuplicó, como mínimo, entre 1979 y 2017. La pérdida de masa de los glaciares durante el período 2015-2019 es la más elevada de todos los quinquenios de los que se tienen datos.

El aumento del nivel del mar se está acelerando y el agua del mar es cada vez más ácida

La tasa de aumento del nivel medio del mar a escala mundial se aceleró de 3,04 milímetros por año (mm/año) durante el período 1997–2006 a aproximadamente 4 mm/año durante el período 2007–2016, lo que obedece al mayor nivel de calentamiento del océano y al derretimiento de los mantos de hielo de Groenlandia y de la Antártida occidental. Desde el inicio de la era industrial, la acidez de los océanos ha registrado un incremento general del 26 %.

Concentraciones de gases de efecto invernadero en la atmósfera sin precedentes

Vigilancia de la Atmósfera Global de la OMM

 Los niveles de los principales gases de efecto invernadero de larga duración, el dióxido de carbono (CO2), el metano (CH4) y el óxido nitroso (N2O), han alcanzado nuevos valores máximos.

La última vez que la atmósfera terrestre tuvo 400 partes por millón (ppm) de CO2 fue hace entre 3 y 5 millones de años, aproximadamente, cuando las temperaturas medias globales en superficie eran entre 2 y 3 °C más cálidas que las actuales, las capas de hielo de Groenlandia y la Antártida occidental se derritieron y partes del hielo de la Antártida oriental retrocedieron; todos estos factores provocaron un aumento del nivel del mar a escala mundial de entre 10 y 20 m en comparación con el actual.

En 2018, la concentración global de CO2 fue de 407,8 ppm, es decir, 2,2 ppm más alta que en 2017. Los datos preliminares de un subconjunto de emplazamientos de vigilancia de los gases de efecto invernadero correspondientes a 2019 indican que las concentraciones de CO2 llevan camino de alcanzar o incluso superar las 410 ppm a finales de 2019.

 

 

En 2017, la concentración atmosférica media mundial del CO2 fue de 405,6 ±0,1 ppm, la del CH4, 1 859 ±2 partes por mil millones, y la del N2O, 329,9 ±0,1 partes por mil millones. Estos valores constituyen, respectivamente, el 146 %, el 257 % y el 122 % de los niveles preindustriales (antes del año 1750).

El promedio del índice de aumento del CO2 de tres decenios consecutivos (1985–1995, 1995–2005 y 2005–2015) se incrementó de 1,42 ppm/año a 1,86 ppm/año y a 2,06 ppm/año.

El balance de carbono global

Proyecto Carbono Global

Las emisiones de dióxido de carbono aumentaron un 2 % y alcanzaron un nivel elevado sin precedentes de 37 000 millones de toneladas de CO2 en 2018. No se observan indicios de que las emisiones mundiales hayan alcanzado sus niveles máximos, a pesar de que crecen más lentamente que la economía mundial.

Las tendencias actuales en materia de economía y energía indican que las emisiones serán, al menos, tan elevadas en 2019 como en 2018. Se prevé que el producto interno bruto mundial crecerá a una tasa del 3,2 % en 2019, y si la economía mundial se descarbonizara al mismo ritmo que en los últimos 10 años, eso igualmente daría lugar a un incremento de las emisiones mundiales.

A pesar de que en el último decenio el crecimiento de los combustibles renovables fue extraordinario, las fuentes de combustibles fósiles siguen predominando en el sistema mundial de energía. El incremento anual del consumo de energía a escala mundial es superior al aumento de las energías renovables, lo que implica que el uso de combustibles fósiles continúa creciendo. Este crecimiento debe detenerse de inmediato.

A fin de lograr las emisiones netas iguales a cero que se necesitan para estabilizar el clima, es preciso intensificar el uso de fuentes de energía exentas de carbono y reducir rápidamente la proporción mundial de combustibles fósiles en el sistema energético. Esta doble exigencia refleja la magnitud del desafío.

Los sumideros naturales de CO2, como la vegetación y los océanos, que absorben aproximadamente la mitad de todas las emisiones derivadas de las actividades humanas, resultarán cada vez menos eficientes. Esto pone de manifiesto la necesidad de reducir la deforestación y ampliar los sumideros naturales de CO2, especialmente aquellos que se encuentran en bosques y suelos que pueden mejorarse mediante una gestión y una restauración de los hábitats más adecuadas.

La disparidad en las emisiones: dónde nos encontramos y adónde necesitamos llegar

Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA)

En el Informe sobre la disparidad en las emisiones del PNUMA, cuya décima edición se publicará en noviembre de este año, que se ha publicado cada año durante los últimos 10 años, se evalúan los últimos estudios científicos sobre las emisiones actuales y futuras estimadas de gases de efecto invernadero, que se comparan con los niveles de emisiones admisibles para que el mundo progrese en la trayectoria de menor costo hacia la consecución de los objetivos del Acuerdo de París. Esta diferencia entre “dónde es probable que nos encontremos y adónde necesitamos llegar” se conoce como disparidad en las emisiones.

No se prevé que las emisiones mundiales alcancen su punto máximo antes de 2030, ni mucho menos en 2020, si se mantienen las políticas climáticas y los niveles de ambición actuales de las contribuciones determinadas a nivel nacional (CDN). Según se desprende de las conclusiones preliminares del Informe sobre la disparidad en las emisiones 2019, las emisiones de gases de efecto invernadero siguieron aumentando en 2018.

En 2030, la disparidad entre los niveles de emisiones que se obtienen tras la implementación plena de las CDN condicionales y aquellos acordes con las trayectorias de menor costo hacia la meta de los 2 °C es de 13 gigatoneladas de dióxido de carbono equivalente (GtCO2e). Si solo se instrumentan las CDN incondicionales, la disparidad aumenta a 15 GtCO2e. En cuanto a la meta de 1,5 °C y de 2 °C, la disparidad es de 29 GtCO2e y 32 GtCO2e, respectivamente.

Se estima que, con las CDN actuales, las emisiones mundiales se reducirán en hasta 6 GtCO2e en 2030, en comparación con el mantenimiento de las políticas vigentes. Este nivel de ambición debe triplicarse, aproximadamente, para ajustarse al límite de 2 °C y quintuplicarse en el caso del límite de 1,5 °C.

La implementación de las CDN incondicionales, suponiendo que las medidas contra el cambio climático tienen continuidad a lo largo del siglo XXI, daría lugar a un aumento de la temperatura media mundial de entre 2,9 °C y 3,4 °C en 2100 con respecto a los niveles preindustriales.

Si las ambiciones de las CDN no se intensifican inmediatamente y se sustentan con las medidas pertinentes, ya no será posible evitar superar la meta de 1,5 °C. Si no se elimina la disparidad en las emisiones de aquí a 2030, es muy posible que el objetivo de mantener el incremento de la temperatura muy por debajo de los 2 °C también resulte inalcanzable.

Una parte sustantiva del potencial técnico puede desarrollarse mediante la ampliación y la reproducción de políticas vigentes y debidamente comprobadas, como la adopción de energías renovables y la reforestación, que al mismo tiempo contribuyen a la consecución de objetivos claves de desarrollo sostenible.

Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC)

En los tres informes especiales del IPCC publicados en 2018 y 2019, con antelación al Sexto Informe de Evaluación, se analizan aspectos complementarios y específicos del cambio climático.

Según el informe especial del IPCC sobre el calentamiento global de 1,5 °C, limitar el calentamiento a 1,5 ºC no es físicamente imposible, pero se necesitarían transiciones sin precedentes en todos los aspectos de la sociedad. Las ventajas de mantener el calentamiento en 1,5 ºC, en comparación con 2 ºC o más, son evidentes. Cada décima de grado importa.

La limitación del calentamiento a 1,5 ºC puede ir acompañada de la consecución de otros objetivos mundiales, por ejemplo, el logro del desarrollo sostenible y la erradicación de la pobreza.

En el informe especial del IPCC titulado "El cambio climático y la tierra", se hace hincapié en que la tierra ya se encuentra sujeta a una creciente presión del ser humano, que el cambio climático acentúa. Asimismo, la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero de todos los sectores, incluidos el de la tierra y el alimentario, es el único modo de mantener el calentamiento global muy por debajo de 2 ºC.

En el informe se pone de manifiesto que, si bien una mejor gestión de la tierra puede contribuir a hacer frente al cambio climático, no es la única solución. Si se desea mantener el calentamiento global lo más cerca posible de 1,5 ºC por encima de los niveles preindustriales, es fundamental que se reduzcan las emisiones de gases de efecto invernadero de todos los sectores, incluido el de la energía.

El 25 de septiembre de 2019, el IPCC publicará el informe especial sobre los océanos y la criosfera en un clima cambiante.

Información sobre el clima

Tierra Futura y Earth League

Los datos consolidados confirman que la influencia del ser humano es la principal causa de los cambios observados en el sistema Tierra, en una nueva época geológica, el Antropoceno.

Los crecientes impactos del clima aumentan el riesgo de cruzar puntos críticos fundamentales. Estos puntos críticos son umbrales que, si se superan, provocarán cambios profundos, y en algunos casos, abruptos o irreversibles.

Se reconoce cada vez más que los impactos del clima se están manifestando más pronto y con más gravedad de lo que las evaluaciones climáticas indicaban hace apenas 10 años.

Debido a la intensificación del cambio climático, las ciudades son especialmente vulnerables a impactos como la sobrecarga térmica y pueden desempeñar un papel fundamental en la reducción de las emisiones a escala local y mundial.

De cara al futuro, se necesitan estrategias de mitigación y de ampliación de la gestión adaptativa de los riesgos. Habida cuenta del ritmo del cambio climático y la magnitud de sus impactos, ninguna de estas estrategias es suficiente de manera aislada.

Solo mediante la aplicación de medidas inmediatas e integrales, que abarquen una descarbonización profunda complementada con políticas ambiciosas, la protección y la mejora de los sumideros de carbono y la biodiversidad, y los esfuerzos tendientes a absorber el CO2 de la atmósfera, será posible cumplir el Acuerdo de París.

Marco Mundial para los Servicios Climáticos

Los servicios de información climática y de alerta temprana deben respaldar la adopción de decisiones sobre la acción climática en materia de adaptación.