Discurso de ONU Cambio Climático / 02 Oct, 2019
"La Cumbre de Acción Climática logró grandes avances y Chile ejerció un claro liderazgo"

La Secretaria Ejecutiva de ONU Cambio Climático, Patricia Espinosa, hizo un llamado a la sociedad civil chilena para que se sumen a los esfuerzos de la presidencia de la COP25 para acelerar el ritmo de la acción climática y "salvaguardar la prosperidad futura de las personas y del planeta".

Lo hizo el martes por la tarde en Santiago de Chile, en un encuentro con representantes de la sociedad civil, del mundo empresarial y de la academia que tuvo lugar en la sede de la Contraloría General.

"Es indispensable que todas las empresas y otros agentes no estatales sigan incrementando su ambición climática. En otras palabras, los necesitamos a todos ustedes". 

Patricia Espinosa hizo balance de los resultados de la Cumbre de Acción Climática de la ONU celebrada el 23 de septiembre en Nueva York. "El objetivo general fue incentivar de manera considerable la ambición en materia de acción climática en todos los ámbitos; pero también ofreció una vía para construir lo que yo suelo llamar unidad de propósito. Hicimos grandes avances en Nueva York; y Chile ejerció un claro liderazgo" dijo, en referencia a la “Alianza de Ambición Climática”, lanzada por el Presidente chileno, Sebastián Piñera, y que, de momento, ha logrado el compromiso de 65 países con la neutralidad climática para 2050.

La Secretaria Ejecutiva habló sobre la necesidad urgente de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero causantes del cambio climático:

"El período 2015-2019 será el quinquenio más caliente jamás registrado y las tasas de crecimiento de CO2 son casi 20 por ciento más elevadas que las correspondientes a los cinco años previos. Los niveles de gases de efecto de invernadero se ubican en niveles récord, lo que afianzará la tendencia de calentamiento durante las próximas décadas. Esto no es un ejercicio teórico o un problema futuro. Las consecuencias del cambio climático ya están entre nosotros. Para superar esta amenaza apremiante, necesitamos alcanzar tres grandes metas relacionadas con el clima: limitar el calentamiento global a no más de 1,5°C a fines de este siglo; reducir las emisiones en 45 % para 2030; y lograr que las emisiones netas de CO2 para 2050 equivalgan a cero."

Patricia Espinosa encabeza una delegación de ONU Cambio Climático de visita en el país como parte de los preparativos para la próxima Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP25), que se celebrará en Santiago de Chile del 2 al 13 de diciembre.

En la mañana del martes, la Secretaria Ejecutiva se reunió con el Presidente Sebastián Piñera y los ministros de Agricultura, Energía, Medio Ambiente y Relaciones Exteriores en el Palacio de La Moneda. En el encuentro, el Presidente reiteró la necesidad de que en la conferencia se lleguen a acuerdos más ambiciosos para hacer frente al cambio climático y sus efectos. Por su parte, la responsable de la ONU dio las gracias al Presidente por su compromiso personal para que la COP25 sea un éxito.

Este es el discurso completo:

Agradezco profundamente a la Ministra Carolina Schmidt la invitación a participar en este foro. Me es muy grato estar hoy con todos ustedes.

Ésta es una valiosa oportunidad para dialogar sobre la acción climática y su trascendencia. Será especialmente útil que tengamos presentes los resultados de la Cumbre Climática celebrada la semana pasada en Nueva York, conforme nos preparamos para la COP25 que tendrá lugar aquí, en Santiago.

Antes de iniciar mis comentarios, quisiera expresar mi reconocimiento y mi gratitud a nuestro Champion de Alto Nivel (High Level Champion), el señor Gonzalo Muñoz, a quien todos ustedes conocen bien por las importantes labores que realiza como emprendedor social y co-fundador y CEO de Triciclos.

Señoras y señores:

Durante la reciente Cumbre Climática se dio a conocer que el período 2015-2019 será el quinquenio más caliente jamás registrado y que las tasas de crecimiento de CO2 son casi 20 por ciento más elevadas que las correspondientes a los cinco años previos.

Los niveles de gases de efecto de invernadero se ubican en niveles récord, lo que afianzará la tendencia de calentamiento durante las próximas décadas.

Esto no es un ejercicio teórico o un problema futuro. Las consecuencias del cambio climático ya están entre nosotros.

Para superar esta amenaza apremiante, necesitamos alcanzar tres grandes metas relacionadas con el clima: limitar el calentamiento global a no más de 1.5°C a fines de este siglo; reducir las emisiones en 45% para 2030; y lograr que las emisiones netas de CO2 para 2050 equivalgan a cero.

El Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático lo ha señalado con claridad: los gobiernos no pueden hacerlo solos.

La evidencia nos ha mostrado que cuando los gobiernos locales y autoridades de otros niveles, las corporaciones, organizaciones de la sociedad civil y los ciudadanos se unen en sus esfuerzos para alcanzar objetivos comunes por medio de iniciativas compartidas —y a menudo en coordinación con gobiernos nacionales— sus capacidades para reducir las emisiones, de tener éxitos, son aún mayores.

La buena noticia es que la acción global contra el cambio climático emprendidas en los últimos cinco años —bajo la guía de la Alianza de Marrakech— demuestran que se ha incentivado un incremento acelerado en el número de iniciativas y compromisos asumidos por actores no estatales.

Ambos —los compromisos y las iniciativas— tienen un potencial enorme para ayudar a los gobiernos nacionales a desarrollar e incrementar de manera sostenible sus propias acciones a lo largo de la próxima década.

Al mismo tiempo, se ha vuelto evidente que nuestro enfoque debe ser más integrado e unificado.

Esa fue una de las principales razones detrás de la Cumbre del Clima celebrada la semana pasada en Nueva York. El objetivo general fue incentivar de manera considerable la ambición en materia de acción climática en todos los ámbitos; pero también ofreció una vía para construir lo que yo suelo llamar unidad de propósito.

Hicimos grandes avances en Nueva York; y Chile ejerció un claro liderazgo.

El Secretario General le encomendó a Chile la gran responsabilidad de realizar esfuerzos para impulsar la promoción de la reducción de emisiones, en parte por el papel que este tema habrá de desempeñar en la COP25.

Chile encabezó el proceso no sólo mediante esfuerzos diplomáticos sino, sobre todo, al ubicarse como un líder global en materia de mitigación.

En particular, el Presidente Piñera aprovechó la Cumbre para anunciar la creación de su “Alianza de Ambición Climática”.

El propósito de la Alianza es unir esfuerzos nacionales y elevar la acción climática para lograr nuestras metas colectivas frente al cambio climático.

Los resultados fueron impresionantes. Bajo el liderazgo de Chile, un total de 70 naciones se comprometieron a elevar sus políticas y sus medidas para reducir emisiones en el corto plazo.

Además, un total de 65 países se comprometieron a lograr cero emisiones netas de carbono para 2050. Solo un par de meses antes, esa cifra era menor a veinte.

A estas naciones se sumaron 10 regiones, 102 ciudades, 93 empresas y 11 inversionistas globales. Los resultados fueron, sin duda alguna, notables.

Mediante la Alianza, Chile demostró no sólo que es posible embarcarse en una transformación global de nuestros sistemas sino, algo más importante, que esa transformación ya está en marcha. También logró promover una mayor unidad de propósito, tal como decía yo antes.

El sector privado desempeñó un importante papel en la Cumbre. Hubo algunos anuncios significativos; demasiados como para enlistarlos todos en un discurso. He aquí algunos de los más relevantes:

  • Un grupo de 12 de los propietarios de activos más grandes— responsables de dirigir más de 2 billones (millones de millones) en inversiones— se comprometieron a mover sus recursos a portafolios de inversión neutrales en carbono para 2050.
  • 87 grandes compañías, con una capitalización de mercado superior a los 2.3 billones de dólares (millones de millones) se comprometieron a reducir emisiones y alinear sus negocios con lo que los científicos afirman que se necesita para limitar los peores impactos del cambio climático— es decir, asegurar un futuro con un incremento promedio de la temperatura no mayor a 1.5°C.
  • 130 bancos —que representan un tercio del sector bancario global— se comprometieron a alinear sus negocios con las metas del Acuerdo de París.

¿Qué sigue? ¿Y qué significa todo esto para Chile y el sector privado en cuanto al avance de la ambición climática?

En primer lugar, necesitamos que Chile mantenga su liderazgo— liderazgo para consolidar la unidad de propósito; liderazgo para sumar más naciones, sociedad civil y empresas a comprometerse con una acción más ambiciosa; liderazgo para garantizar no sólo que haya rendición de cuentas acerca del cumplimiento de los compromisos, sino también que todos los compromisos puedan consultarse en un solo lugar y que su avance pueda ser verificado.

Con ese propósito, nos dio mucho gusto relanzar en Nueva York una versión renovada del Portal de Acción Climática Global —también conocido como NAZCA— que reúne en un solo lugar información sobre la acción climática.

Es un instrumento invaluable, por ejemplo, para conocer los resultados de Nueva York y volver a incorporarlos en el proceso —en el que, por cierto, el siguiente paso será la COP25.

Se trata de asegurar la transparencia. De rendir cuentas. De unificar esfuerzos para que juntos podamos acelerar el ritmo de cambio y, con ello, salvaguardar la prosperidad futura de la gente y del planeta.

Eso es lo que Chile puede hacer. Pero es necesario que más actores participen. Es indispensable que todas las empresas y otros agentes no estatales sigan incrementando su ambición climática. En otras palabras, los necesitamos a todos ustedes.

La semana pasada, en Nueva York, le hablé a un grupo de líderes empresariales acerca de algo que Jack Welch, ex CEO de General Electric, dijo “Cambia antes de que tengas que hacerlo”.

La idea es que la historia está llena de ejemplos de empresas e iniciativas de distinto tipo que alcanzaron enormes éxitos pero que, una vez obtenidos, se apegaron a la misma fórmula, aplicando las mismas estructuras y los mismos procesos que los llevaron a esa posición.

Mientras tanto, el mundo siguió cambiando rápidamente. Lo que antes funcionaba, de repente se volvió obsoleto. Mercados que parecían predecibles se desvanecieron de un día para otro, conforme los gustos y las realidades cambiaron.

Por el contrario, algunas de las empresas y personalidades más exitosas de la historia florecieron porque se anticiparon a esas realidades cambiantes, mantuvieron el paso y —me permito apuntar—tuvieron la habilidad única de ver el mundo tal como es, no como les gustaría que fuese.

Señoras y señores:

La realidad es que el cambio climático afectará a todos nosotros, de una forma u otra.

Aquellas que transiten hacia una ruta de crecimiento sostenible y bajo en carbono podrían generar una ganancia económica de 26 billones de dólares (millones de millones) hasta 2030 en comparación con continuar como si nada estuviera pasando.

Muchos negocios ya han reconocido que de lo que realmente estamos hablando es de un enorme potencial —y se están reposicionando para el siglo XXI.

Gobiernos locales y regionales también han reconocido que esta es una oportunidad para construir las ciudades del siglo XX1 —ciudades que sirvan mejor a sus habitantes, que sean más seguras, más fáciles de recorrer, y más resilientes para el futuro.

Si ustedes todavía no se han sumado a este proyecto, los invito a hacerlo. Están en el lugar correcto y en el momento idóneo de la historia para hacer una diferencia que impacte a generaciones por venir.

Pueden empezar sus acciones ahora mismo—incluso antes de la COP25 en Chile. Empiecen por alinear las metas de sus compañías —sus metas regionales— con las metas del Acuerdo de París y ayúdenos a alcanzar emisiones netas nulas de CO2 tan pronto como sea posible.

Estos son tiempos de cambio. Estos son tiempos de liderazgo. Estos son sus tiempos.

Asuman el liderazgo y la responsabilidad; y construyamos juntos un futuro más sostenible, resiliente y próspero.

Muchas gracias.