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INVITADOS

«Apostando por lo ecológico gana tanto el sector privado como el planeta»

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Brøchner Hotels ha sido un negocio familiar desde que empezó a funcionar en 1982. En junio de 2013 mi hermano y yo lo dividimos en dos empresas independientes, y yo formé el grupo Arthur Hotels.

Ser respetuoso con el clima siempre me ha parecido importante. Mi filosofía es que si das un gran valor a la ética en tu negocio, el dinero fluirá automáticamente. A pesar de que el grupo hotelero es pequeño, pensé que podíamos cambiar las cosas y quizá inspirar a otros para que hicieran lo mismo.
 
Empezamos compensando nuestras emisiones de gases de efecto invernadero a través del sistema de comercio de derechos de emisión de la Unión Europea. En cooperación con la pequeña empresa danesa de energía respetuosa con el clima Modstrøm, compramos derechos de emisión equivalentes a nuestras emisiones anuales de carbono en los hoteles teniendo en cuenta el consumo de energía en electricidad, calefacción y lavandería. Al hacerlo fuimos capaces no solo de neutralizar nuestras propias emisiones, sino también de prestar apoyo financiero a productores de energía que estaban invirtiendo en métodos de producción respetuosos con el clima. Así es como pudimos calificarnos a nosotros mismos como primer hotel neutro en carbono del mundo.

Además de comprar créditos de compensación hemos creado un plan climático de cinco pasos que estamos siguiendo desde 2008.

1. Neutralizar el CO2 ahora y en el futuro.
2. Ahorrar energía.
3. Implicar a los huéspedes.
4. Establecer una red de hoteles neutra en CO2.
5. Colaborar con redes y alianzas a favor del clima, incluyendo a proveedores que sean respetuosos con el clima.

Hemos hecho infinidad de pequeños ajustes, como por ejemplo cambiar a opciones más eficientes en cuanto al consumo de energía para la iluminación, la calefacción, los servicios a disposición de los huéspedes y la alimentación, y a la hora de introducir productos nuevos siempre elegimos los más verdes que nos sea posible. Compramos vehículos eléctricos para alquilárselos a nuestros huéspedes y tenemos puntos de recarga en el Hotel Kong Arthur para huéspedes que lleguen en coche eléctrico.

El mayor cambio es sin duda la reducción de nuestro consumo de ropa blanca en un 22%. Eso significa que utilizamos menos detergente dañino para el medio ambiente, el consumo de energía con las lavadoras ha bajado, el transporte de ropa blanca desde el hotel y vuelta ha disminuido y gracias a ello se han reducido las emisiones de carbono derivadas del transporte, y así podríamos continuar con otras ventajas.

Todo esto se debe a una sencilla idea de una de nuestras camareras de piso: en vez de dejar todas las toallas visibles en los cuartos de baño, dejamos algunas en el armario y pegamos un papelito adhesivo en el espejo con un mensaje escrito a mano que invita al huésped a ayudarnos a proteger el medio ambiente utilizando solo las toallas que necesite, sabiendo que tiene más a su disposición en el armario.

También colaboramos con proveedores que apoyan la iniciativa verde. Compramos principalmente alimentos y pan orgánico, y nuestro proveedor de pan orgánico incluso compró coches eléctricos para los repartos después de haber visto los nuestros. Hemos reducido el transporte reduciendo la frecuencia de las entregas de leche. Todas estas iniciativas están basadas en ideas de empleados de la empresa.

El sector privado tiene que darse cuenta de que apostar por lo ecológico es bueno para los negocios en muchos sentidos.

Primero: como pequeña empresa, hemos recibido mucha atención, lo cual nos ha ayudado a ampliar nuestra cartera de clientes. Antes de ser neutros en carbono nos resultaba difícil atraer la atención de empresas grandes. Sin embargo hace unos años el Gobierno danés aprobó una ley que exigía que todas las empresas medianas y grandes incluyeran información sobre su responsabilidad social corporativa en sus cuentas anuales. Eso sin duda presionó a estas empresas para colaborar en cadenas de abastecimiento verdes, como consecuencia de lo cual de repente había empresas internacionales interesadas en asociarse con nosotros.
 
Segundo: no cabe duda de que ser sostenible tiene una ventaja económica para cualquier tipo de negocio. Ahorrar energía implica ahorrar dinero.

Tercero: pensar y actuar ecológicamente tiene consecuencias internas en la empresa. Cuando una empresa se esfuerza en apoyar buenas causas como la protección de nuestro planeta, automáticamente atrae gente con pasión que quiere formar parte de esa empresa y contribuir a esa buena causa. De esta forma la sostenibilidad se convierte en un ciclo causal con consecuencias positivas.

Por último, aunque no por ello menos importante, a través de este proceso he conocido y continúo conociendo a infinidad de personas inspiradoras y creativas que me han ayudado a desarrollar mi negocio de maneras creativas. En mi opinión, apostando por lo ecológico gana tanto el sector privado como el planeta.

Este artículo está basado en una entrevista publicada en la revista Forbes. Lea la entrevista completa aquí.


 


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