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El GGGI apoya el crecimiento ecológico en países en desarrollo
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Los dos grandes retos del siglo XXI son la lucha contra la pobreza en el mundo y la gestión del cambio climático. Debemos abordarlos ambos ahora y con firmeza, y continuar nuestra lucha durante las próximas décadas. Nuestra respuesta al cambio climático y a la pobreza definirá nuestra generación. Si fracasamos en uno de esos empeños, fracasaremos en el otro.

La respuesta a estos retos requiere medidas urgentes y decisivas: debemos invertir en nuevas tecnologías, gestionarnos a nosotros mismos de una manera más eficiente, sobre todo en lo que se refiere a la energía, proteger nuestros bosques y proporcionar agua segura. Pero una respuesta eficaz lanzará una nueva revolución energética e industrial que durará varias décadas, rebosará dinamismo e innovación y proporcionará una forma mucho más atractiva de vivir.

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Los países en desarrollo deben trazar su propio camino. A medida que fijan sus propias prioridades de desarrollo, van reconociendo que colocar el cambio climático en el centro de su programa de crecimiento no es solo crucial para el futuro del planeta, sino también una vía de acceso a infinidad de oportunidades y ventajas.

Corea, China, India, Brasil e Indonesia son algunos de los países que durante los últimos dos años han preparado y puesto en marcha sus planes de crecimiento basados en un bajo nivel de emisiones de carbono. Reconocieron que el futuro con bajas emisiones de carbono es el único posible, porque el futuro con altas emisiones está abocado a la asfixia, ya sea por los elevados precios de los combustibles fósiles o, mucho más fundamentalmente, por el entorno hostil que crearía la emisión descontrolada de gases de efecto invernadero.

Y aporta enormes beneficios a parte de los relacionados con el cambio climático. Las fuentes de energía renovable pueden liberar a los países de su dependencia de los combustibles fósiles importados. Los medios de transporte y de refrigeración más ecológicos conllevan menos polución y una mejora de la salud. Poner freno a la deforestación protege los suministros de agua, controla las inundaciones y proporciona biodiversidad. Una agricultura basada en un nivel bajo de emisiones de carbono no solo será más rentable en lo que se refiere a mano de obra, energía y agua, sino que además se recuperará mejor de los efectos del clima.

La transición a un futuro con un bajo nivel de emisiones de carbono puede aportar considerables ganancias económicas. El rendimiento energético puede impulsar los ingresos. Las tecnologías con un bajo nivel de emisiones de carbono pueden abrir las puertas a nuevas fuentes de crecimiento y de puestos de trabajo. Pueden ayudar incluso a los países más pobres a adelantarse a viejos planteamientos, por ejemplo pueden evitar parte del coste de grandes redes energéticas del modo en que los teléfonos móviles ayudaron a prescindir de los cables telefónicos. Y las redes más inteligentes pueden mejorar el rendimiento energético y permitir nuevas tecnologías al mismo tiempo que reducen los costes de transmisión. Las nuevas fuentes de energía con un bajo nivel de emisiones de carbono (la hidráulica, la solar, la eólica) podrían contribuir a crear una ventaja comparativa para algunos de los países más pobres.

El Instituto para el Crecimiento Ecológico Global (GGGI por sus siglas en inglés), que fue lanzado oficialmente el 16 de junio de 2010 en Seúl, República de Corea, comienza su andadura en el momento y el lugar oportunos para ayudar a los países en desarrollo a alcanzar sus aspiraciones de desarrollo y crecimiento mediante planes de crecimiento ecológico basados en un bajo nivel de emisiones de carbono y con capacidad de recuperación ante el cambio climático. Gracias a su independencia y a la participación directa de instituciones de países en desarrollo, estará preparado para ser un asesor de confianza de esos países mientras planifican su propio futuro.

Gracias a su naturaleza mundial, será capaz de intercambiar y promulgar experiencias de crecimiento ecológico de todo el mundo. Gracias a su red de gobiernos, sociedades civiles y empresas del sector privado, estará preparado para ofrecer apoyo en todas las fases de los planes, desde la preparación a la ejecución.

Este es el momento de trabajar juntos para demostrar que el crecimiento basado en un bajo nivel de emisiones de carbono no solo es posible sino que puede ser una ruta productiva, eficaz y atractiva para superar la pobreza del mundo. Sin duda es la única ruta sostenible. Actuar enérgicamente puede llevarnos a un modelo de desarrollo mucho más atractivo que el que vemos ahora, y salvar a los habitantes del mundo de la destrucción que se derivará de la ruta con un alto nivel de emisiones de carbono que hemos seguido hasta hoy.

El Instituto para el Crecimiento Ecológico Global apoya decididamente a la CMNUCC en su esfuerzo por alcanzar el consenso global necesario para avanzar. El GGGI también apoya a los distintos países que tienen presente la prioridad de su desarrollo y su gran transformación para el crecimiento ecológico. Es el momento de liderar esta transformación y dar buen ejemplo. Ese es el propósito del GGGI.