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Invitados
El viaje que comenzó con la definición de “Nuestro futuro común”, en la actualidad gira en torno a metas alcanzables, calendarios y diversas opciones de costos para combatir el cambio climático. Este año tendrá lugar de nuevo una ronda de debates intensos para definir los cauces disponibles para la realización de esas opciones, que posteriormente se confiarán a cada uno de los gobiernos y, en gran medida, al sector privado. La trayectoria del mecanismo para un desarrollo limpio (MDL) ha representado para las organizaciones una notable experiencia de aprendizaje en el contexto de las entidades operacionales designadas, intermediarios, usuarios finales de las reducciones certificadas de las emisiones (RCE), bancos, instituciones financieras y gobiernos. El estrecho contacto a lo largo de los años con organizaciones interesadas en la formulación de proyectos del MDL y la generación de RCE ha permitido extraer algunas conclusiones, entre ellas las siguientes:
En la actualidad, hay una carrera contra el tiempo, ya que la inmensa tarea de adoptar medidas eficaces de reducción del carbono no puede llevarse a cabo en unos periodos de tiempo cortos. El desarrollo de soluciones técnicas comercialmente viables, su comprobación y aplicación necesitarán tiempo. El logro de un objetivo de la reducción de las emisiones con la debida preparación comenzaría también gracias a la iniciativa del sector privado, y existe la tendencia a fijar un objetivo amplio más que objetivos realistas. Nos consuela el hecho de que ahora hay un mecanismo del sector de los servicios que está dispuesto a contribuir con soluciones innovadoras. Igualmente, muchas empresas con espíritu de iniciativa están ahora dispuestas a aceptar este desafío modificando sus actividades en el régimen del cambio climático. Esperan que los gobiernos o los negociadores les ofrezcan orientaciones claras. Una encuesta de Ernst & Young sobre las empresas mundiales realizada en 2008 refleja que para la supervivencia y el éxito a largo plazo es fundamental la formulación de estrategias y productos para un futuro con bajos niveles de carbono. El sector privado está tratando de adivinar cuándo y cómo se va a producir un cambio de rumbo favorable a la creación de empresas con bajo nivel emisiones. Es un hecho reconocido que el aspecto más crítico para conseguir ese cambio de dirección es hacerlo en el momento oportuno. Si se opta por un cambio precoz, voluntario y en gran escala pero sin apoyo económico, aumenta el riesgo de perder competitivdad en el mercado. Por otro lado, para mantener el liderazgo en el régimen del cambio climático, las organizaciones tienen que aceptar y promover tecnologías que reduzcan las emisiones de GEI. Algunos aspectos clave para acelerar la participación del sector privado en un contexto empresarial con bajos niveles de carbono serían los siguientes:
a) Tecnología Tiene que haber una forma alternativa para la comercialización en gran escala de tecnologías verdes innovadoras. Es preciso tener en cuenta inversiones que comiencen desde la fase de investigación y desarrollo y que se prolonguen en todas las fases posteriores. Lo que queda por ver todavía es cómo una transferencia de tecnología directa en condiciones comerciales desde los países industrializados a los países en vías de desarrollo puede representar cierto alivio en el régimen futuro del cambio climático que se está negociando. Todas las aportaciones positivas acelerarán el proceso.
b) Financiación El conocimiento previo sobre la disponibilidad de financiamiento adicional promovería la aceptación rápida por parte del sector privado. Sería necesaria una combinación de esfuerzos de los gobiernos, las instituciones financieras, el sector de los servicios financieros y las empresas privadas. Para ello habrá que insistir en el intercambio de conocimientos a través de debates públicos, seminarios, etc. a fin de encontrar una base común para los mecanismos financieros innovadores.
c) Mitigación Los debates actuales sobre este tema son alentadores, lo mismo que el planteamiento sectorial utilizado para determinar el potencial de mitigación, junto con las opciones tecnológicas para poner en práctica las medidas de mitigación. Se necesitan esfuerzos adicionales en lo que respecta a la mitigación realizada por sectores no organizados (como la agricultura), en los que no es fácil encontrar soluciones para la mitigación pero el impacto es mayor, más duradero y mucho más sostenible. El MDL programático (Programa de actividades) puede utilizarse con eficacia para propagar tecnologías sólidas que encaucen el potencial de mitigación en gran escala. Más allá del MDL, es el planteamiento de base sectorial el que representará probablemente una alternativa idónea para la cobertura en gran escala de las medidas de mitigación.
d) Adaptación Debido al gran abismo que separa el Norte y el Sur, las negociaciones sobre el cambio climático serán probablemente dinámicas y políticas. No obstante, el compromiso por reducir las emisiones de gases de efecto invernadero es real, y requiere la estrecha coordinación entre diversas partes interesadas. El sector privado debe contribuir significativamente a aplicar sin demora las medidas de reducción de las emisiones, al mismo tiempo que mantiene bajo control el costo total. Necesitaría una orientación clara y menos incertidumbre para reorientar sus modelos económicos en torno al régimen de desarrollo con bajos niveles de carbono. “Sé el cambio que quieres ver en el mundo” - Mahatma Gandhi. Las opiniones aquí manifestadas son puntos de vista personales de la autora y no representan necesariamente las opiniones de Ernst & Young Global ni de ninguna de sus empresas. |
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