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En primer plano

A seis meses de la Conferencia sobre el Cambio Climático que se celebrará en Copenhague en el mes de diciembre, las Partes en las Conversaciones de Bonn examinarán este mes de junio los primeros textos de negociación con el fin de llegar a un posible acuerdo para reforzar las iniciativas internacionales frente al cambio climático. En las entrevistas realizadas para el presente boletín, los presidentes del GTE-PK y el GTE-CLP, que elaboraron los textos de negociación a partir de las ideas y propuestas presentadas por las Partes, comparten sus opinión sobre lo que queda por hacer para llegar a un resultado positivo en Copenhague.

Entrevista con John Ashe, Presidente del GTE-PK

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1. Usted ha tomado las riendas del GTE-PK en un momento crítico del proceso. ¿Cómo ve este desafío?

Es ciertamente un desafío enorme, y sólo el tiempo dirá si estoy a la altura de este gran reto. Lo que está claro es que, tarde o temprano, tenemos que conseguir resultados. El camino hacia ese fin pasa por Copenhague. Haré todo lo posible por alcanzar un resultado significativo. No será fácil, pero las Partes son conscientes de la importancia de este resultado y están decididas a conseguirlo. Tengo la firme esperanza de que, juntos, vamos a llegar a un resultado positivo.

2. ¿Se siente alentado por los logros conseguidos en las Conversaciones del Bonn de marzo, y qué piensa acerca del ritmo de las negociaciones?

Dada la complejidad de los temas, el ritmo con que estamos avanzando no me sorprende. Desearía, por supuesto, que todo fuera más rápido, e indudablemente haré cuanto esté de mi parte para alcanzar ese objetivo. Pero hay que ser realista al valorar lo que está en juego, y admitir que las Partes necesitarán tiempo antes de contraer compromisos. Los países tienen ahora que reactivar sus economías, y eso no se puede conseguir de la noche a la mañana. Ésa es la razón por la que nos hemos dado dos años para terminar el proceso.

Además, hubo que hacer antes una gran labor preparatoria, lo que significa que las negociaciones reales sólo comenzaron en marzo de este año, de ahí la necesidad de celebrar reuniones adicionales para darnos más tiempo. Pero normalmente los acontecimientos se precipitan al final de un proceso, y todavía nos queda bastante camino. De todas formas, el criterio definitivo debería ser la amplitud, alcance e integridad del acuerdo final alcanzado en Copenhague, no el ritmo de las negociaciones.

3. El GTE-PK ha centrado este año su atención en el logro de nuevos compromisos de reducción de las Partes del anexo I. ¿Cuál es su opinión sobre el nivel de ambición demostrado hasta ahora?

En este punto observamos una diferencia de enfoque interesante. Los países industrializados, que son los que deben formular compromisos de reducción de emisiones, dan prioridad a sus compromisos individuales. Por el contrario, los países en desarrollo adoptan un planteamiento diferente y piden claridad con respecto al objetivo global, que luego debería distribuirse entre los países industrializados. Tenemos que superar todavía esa diferencia.

Las propuestas de objetivos individuales presentadas hasta ahora por los países del anexo I no corresponden a la escala de las reducciones que aparecen en el cuadro de las Partes no incluidas en ese Anexo. Es importante que el resultado final esté en consonancia con los avances científicos. Creo que el intervalo de reducción de emisiones entre -25% y -40% es un punto de referencia útil.

4. ¿Qué otras cuestiones están frenando el ritmo de las negociaciones?

En todo el proceso de las negociaciones se plantean situaciones que recuerdan el caso típico del huevo y la gallina. Por ejemplo, algunas Partes del anexo I se niegan a contraer compromisos mientras no sepan cuáles son sus derechos de emisión resultantes del sector uso de la tierra, cambio de uso de la tierra y silvicultura (UTS). No obstante, tengo la confianza de que en Copenhague podremos aclarar todos detalles.

Los Estados Unidos, si bien no son Parte en el Protocolo de Kyoto, son un protagonista fundamental en el panorama del cambio climático, sobre todo con la nueva Administración. Lo que hagan los Estados Unidos, y la comparabilidad del esfuerzo entre las diferentes Partes del anexo I, son cuestiones clave para todos los países.

5. ¿Qué es lo que debe conseguirse en las Conversaciones de Bonn de junio?

Ahora tenemos los textos de negociación, que presentan opciones concretas. Estaría bien que en junio pudiéramos terminar algunas de las cuestiones menos complicadas para que luego concentrarnos en las más difíciles. Algunos países se niegan rotundamente a hablar de cifras mientras no se consiga claridad sobre cuestiones como el UTS o los mecanismos de Kyoto, por ejemplo, el intercambio de derechos de emisión y el mecanismo para un desarrollo limpio, ya que están mutuamente relacionados. Así pues, es posible que no se hable de cifras hasta Copenhague, pero debemos comenzar esa conversación. Las Partes deberán también plantearse claramente la cuestión de los requisitos jurídicos con el fin de presentar propuestas formales de enmienda antes del plazo final del 17 de junio.


Entrevista con Michael Zammit Cutajar, Presidente del GTE-CLP

1. ¿Cuál fue su planteamiento para compilar este primer texto de negociación?

Fue un planteamiento determinado en gran medida por las Partes, que trata de poner de manifiesto la amplitud y riqueza de sus opiniones, sobre todo en las presentaciones realizadas desde la reunión de marzo-abril, cuyo objetivo principal fue ofrecer aportaciones para un texto de negociación. No es un texto claro y sistemático; diría más bien que es bastante confuso. Pero hemos tratado de conseguir un equilibrio entre exhaustividad y facilidad de lectura, sin entrar en demasiados detalles. Una vez que la Partes elijan entre las opciones presentadas, podrán detenerse en los detalles más concretos.

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Un punto importante es que la inclusión de una opción en el texto no significa que no suscite oposición. Las Partes tendrán la oportunidad de manifestar su disconformidad y proponer alternativas a uno u otro elemento del texto una vez que comience el proceso.

2. ¿Qué procedimiento ha adoptado para estructurar del texto?

Tomé como punto de partida la estructura del Plan de acción de Bali, que consta de cinco elementos: visión compartida, mitigación, adaptación, tecnología y financiación. Siguiendo la reciente pauta de trabajo del GTE-CLP, situé en primer lugar la adaptación, que es el tema más general; luego, la mitigación, como forma de limitar la magnitud del proceso de adaptación necesario; finalmente, la financiación, la tecnología y el fomento de la capacidad como medio para conseguir la mitigación y la adaptación. En el caso particular de los países en desarrollo, existe el firme deseo de encontrar un medio para lograr mayor impacto en la forma en que se desarrolla y se distribuye la tecnología, y la manera en que penetra en la economía.

3. ¿Cómo presentará el texto a las Partes y cuáles son los próximos pasos?

En la sesión plenaria inaugural, explicaré brevemente el concepto y los métodos del texto, y espero que las Partes decidan de inmediato comenzar la primera lectura, en la cual todas ellas podrán formular sus observaciones, sus nuevas propuestas y sus reservas. Este proceso será de alcance general, y deberá ir seguido de la creación de varios equipos de redacción que se sentarán para comenzar a elaborar el texto sobre los diversos temas. Por la mañana se leerán los textos y por la tarde se celebrarán sesiones divididas en grupos, lo que permitirá a las pequeñas delegaciones estar al tanto de los grandes temas tratados.

Ciertamente, habrá más presentaciones y las incorporaremos a la labor en curso. En junio, tenemos que examinar los próximos pasos para la reunión oficiosa de agosto, así como para la siguiente reunión oficial de septiembre.

4. ¿Hay algún plazo oficial aplicable al texto definitivo que se adopte en Copenhague?

Entre las opciones jurídicas planteadas, algunas Partes proponen que el resultado sea un nuevo protocolo. Para que pueda ser aprobada en Copenhague, una propuesta de Protocolo debe presentarse seis meses antes de que comience la CP15, es decir, no más tarde del 6 de junio. El Japón ha formulado una propuesta en ese sentido y ha pedido a la secretaría que la distribuya entre las Partes. El texto no debe prejuzgar la forma del resultado, lo que significa que deben permanecer abiertas todas las opciones.

5. ¿Cuáles son las los principales acuerdos y divergencias, y qué podría considerarse como un éxito en las Conversaciones de junio?

La reunión de junio debe centrarse en la presentación de los elementos del resultado convenido y, por lo tanto, es de esperar que reduzca las diferencias. En junio debemos avanzar hacia un acuerdo sobre el contenido fundamental. No obstante, junio es demasiado pronto para establecer puntos de referencia con respecto a un logro sustantivo o para un acuerdo sobre la forma jurídica. Una vez que haya acuerdo político sobre los elementos esenciales, no habrá problemas para determinar la forma.

¿Cuáles son los elementos esenciales? En primer lugar, un acuerdo equitativo entre los países desarrollados y en desarrollo que eleve el nivel de las medidas de mitigación de ambos grupos y consiga propuestas más ambiciosas. En segundo lugar, un programa ambicioso e innovador de apoyo financiero y tecnológico y de fomento de la capacidad en favor de las iniciativas de mitigación de los países en desarrollo. Y en tercer lugar, un apoyo igualmente ambicioso a los esfuerzos de adaptación de esos países. La adaptación es la cuestión prioritaria para la mayoría de ellos; necesitan medidas de mitigación ambiciosas para limitar el desafío de la adaptación.

Por cierto, creo que el Foro de las grandes economías, al que el Gobierno estadounidense ha dado un nuevo giro, puede ser útil para promover el consenso acerca de la mitigación y la financiación. Desearía que se lograra una vinculación que permita que los impulsos positivos del Foro se transmitan a las negociaciones emprendidas en el marco de la Convención.