Su localización: Inicio

PIENSE EN EL MUNDO, ACTÚE EN SU ZONA


por Michael R. Bloomberg, alcalde de la ciudad de Nueva York

Image

La cumbre mundial de este mes en Copenhague va a reunir a líderes y delegaciones nacionales de todo el mundo que van a trabajar juntos para crear un marco coherente en el que combatir el cambio climático. Aunque las perspectivas de forjar un tratado internacional vinculante no están claras, sigue habiendo motivos de esperanza. La reunión de Copenhague no incluirá solo a representantes de Gobiernos nacionales, sino también a los alcaldes de muchas de las ciudades más grandes del mundo, funcionarios públicos regionales, directores generales de empresas privadas, líderes sindicales y activistas que representan intereses en una amplia gama de cuestiones. Estos líderes participarán en cientos de eventos adicionales que no forman parte de las negociaciones internacionales.

La acción más importante contra el cambio climático ya se está realizando al margen de las medidas oficiales de los Gobiernos nacionales. Muchas empresas se han dado cuenta de que la reducción de las emisiones de carbono es interesante para sus negocios. Los empresarios reconocen la creciente demanda de productos y tecnologías que generen bajas emisiones de carbono en relación con la energía consumida. Los sindicatos de trabajadores prevén el aumento de posibles empleos ecológicos. Y los funcionarios locales y estatales electos comprenden que a los votantes les importa el cambio climático y esperan que sus ciudades y sus estados aporten su grano de arena.

Por eso siete estados occidentales y cuatro provincias canadienses se han unido para formar un mercado de comercialización del carbono, al igual que diez estados de la costa este (incluido Nueva York). Y por eso ciudades desde Los Ángeles a Boston y desde Miami a Seattle han tomado fuertes medidas para hacer frente al cambio climático mediante políticas de transporte, el rendimiento energético y la planificación urbana.

Muchas ciudades, debido a su densidad, tienen huellas de carbono relativamente pequeñas. En la ciudad de Nueva York, menos de la mitad de los residentes posee un vehículo, y utilizamos menos de la mitad de la electricidad que consume cualquier americano al año por término medio. Pero reconocemos que todas las ciudades tienen la responsabilidad de hacer algo, y también que lo que hagamos no solo contribuirá a luchar contra el cambio climático, sino que a largo plazo también aportará otros beneficios importantes.

Por ejemplo, al adoptar políticas que reduzcan nuestras emisiones de carbono, podemos reducir nuestros costes energéticos, mejorar la calidad de nuestro aire y combatir la obesidad. En todo el mundo las economías con una menor intensidad de las emisiones de carbono tienen una esperanza de vida más larga que las economías (de niveles de ingresos similares) con una mayor intensidad de las emisiones. La lucha contra el cambio climático no solo ayudará a salvar al planeta, ayudará a salvar vidas.

Para alcanzar ambos objetivos en la ciudad de Nueva York, hemos lanzado «PlaNYC», un programa de sostenibilidad a largo plazo que hace al Gobierno de la ciudad responsable de cumplir objetivos provisionales. Por ejemplo, ya hemos empezado a poner en práctica medidas para conseguir el objetivo de nuestro programa PlaNYC de reducir la emisión de gases de efecto invernadero del Gobierno municipal a un 30% por debajo de los niveles de 2006 de aquí al año 2017, y de reducir un 30% las emisiones totales de gases de efecto invernadero de la ciudad de aquí al año 2030. El plan incluye 127 iniciativas que varían desde proyectos de desarrollo orientado al tránsito a parques revitalizados y taxis híbridos pasando por desarrollar nuestra capacidad de recuperación ante el cambio climático.

Una de las prioridades más importantes del programa PlaNYC es aumentar el rendimiento energético de los edificios existentes, porque un 75% de nuestras emisiones globales de carbono están relacionadas con la energía que se consume en nuestros edificios. Trabajando con nuestro Ayuntamiento y su líder, la portavoz Christine Quinn, hemos elaborado un «Greener, Greater Buildings Plan» (Plan de Edificios Mejores y Más Ecológicos), que es un completo paquete legislativo para asegurar que los edificios existentes toman medidas rentables con el fin de aumentar su rendimiento energético.

El plan incluye una serie de pasos decisivos, por ejemplo:

1) Crear un código energético local para la ciudad de Nueva York nos permitirá adaptar las normas energéticas a edificios más grandes y asegurar que a medida que hagan reformas, aumentarán su rendimiento;
2) Exigir que los edificios comerciales de gran tamaño renueven su iluminación en los próximos 15 años e instalen contadores auxiliares cubrirá la mayor parte del consumo de electricidad en espacios controlados por los inquilinos;
3) Exigir a los propietarios de los edificios que publiquen su consumo de energía en línea para que los propios propietarios y posibles compradores comparen el consumo energético de los edificios premiará a los edificios con mayor rendimiento energético, y
4) Exigir que cada edificio se someta a una auditoría energética cada diez años y lleve a cabo labores de mantenimiento que aseguren su rendimiento energético nos aportará grandes ahorros y permitirá identificar oportunidades de inversión que pagarán por sí mismas. Teniendo todo eso en cuenta, este planteamiento exhaustivo tendrá el efecto equivalente a neutralizar la huella de carbono de toda Oakland, California.

Tan importantes como un marco internacional, estas iniciativas demuestran que el cambio climático también debe ser combatido a nivel local. Por todo el país, los reglamentos de construcción de edificios suelen estar regulados por las leyes del estado y las leyes locales. Lo mismo ocurre con los sistemas energéticos y los reglamentos de zonificación. Todos tienen un gran efecto sobre las emisiones de carbono, al igual que las decisiones de inversión privadas de las empresas. Y no es el Gobierno federal sino los sindicatos y los centros de formación ocupacional los que dirigen nuestros programas de capacitación más eficaces. Independientemente de las políticas nacionales que se apliquen, no podemos esperar que los Gobiernos nacionales solucionen por sí solos el problema del cambio climático.

En Copenhague los líderes de Gobiernos nacionales asistentes tendrán oportunidad de conversar con muchos otros participantes, y espero que la comunicación fluya en los dos sentidos. Porque para que un acuerdo internacional sobre el cambio climático tenga éxito, deberá reconocer el crucial papel que las ciudades, los estados y las organizaciones privadas deben jugar en el logro de las metas nacionales de reducción de las emisiones. Los programas nacionales tienen que dar a las ciudades capacidad y autoridad para desempeñar los papeles para los que son las mejor preparadas, y proporcionar los recursos y el apoyo político que las ciudades necesitan para ayudar a alcanzar las metas nacionales.

Tradicionalmente, los eventos paralelos de las cumbres de las Naciones Unidas inspiran a las delegaciones nacionales. En Copenhague estos eventos deberían servir para mucho más. Los líderes nacionales deberían considerarlos, no solo como fuentes de inspiración, sino también como oportunidades de formar asociaciones más estrechas. El éxito de la cumbre depende tanto de la forma como del alcance de un marco internacional, y también de si los que se encuentran en las primeras filas de la batalla contra el cambio climático – funcionarios locales y regionales electos, líderes empresariales y activistas – tienen la capacidad y la autoridad necesarias para ayudar a forjar soluciones.



Ready for some Climate Change News?

Visit the
NEWSROOM