Su localización: Inicio > Información Básica > Protocolo de Kyoto > Disposiciones, normas y mecanismos > La arquitectura del protocolo

La arquitectura del régimen del PK

El Protocolo de Kyoto ha sido construido y moldeado a lo largo de casi dos décadas de experiencias, trabajo duro y voluntad política. El corazón latiente del PK está hecho de:

  • procedimientos de notificación y verificación;
  • mecanismos flexibles basados en el mercado que tienen sus propios procedimientos de gobernanza;
  • un sistema de cumplimiento.

Por tanto, hay dos cosas que mueven al PK. La primera fueron los compromisos vinculantes de reducción de las emisiones para Partes que son países desarrollados. Eso implicaba una limitación de la contaminación. Y eso llevó a la segunda cosa, los mecanismos flexibles basados en el mercado, mediante los cuales es posible el comercio de permisos de emisión. Los países con metas tienen que cumplirlas principalmente mediante medidas nacionales, es decir, reduciendo las emisiones en su propio territorio. Pero pueden cumplir parte de sus metas mediante tres «mecanismos basados en el mercado» que fomentan la reducción de los GEI allí donde es más rentable, por ejemplo en el mundo en desarrollo. Sencillamente no importa donde se reduzcan las emisiones siempre y cuando se eliminen de la atmósfera del planeta.

En virtud del Protocolo las emisiones actuales de los países tienen que ser supervisadas y hay que llevar unos registros precisos de las transacciones realizadas. Los sistemas de registro llevan un seguimiento de las transacciones que las Partes realizan en el marco de los mecanismos. La secretaría de la Convención sobre el Cambio Climático, con sede en Bonn, Alemania, lleva un registro internacional de transacciones para verificar que son coherentes con las reglas del Protocolo.
Las Partes notifican las transacciones presentando inventarios anuales de sus emisiones e informes nacionales a intervalos regulares de acuerdo con el Protocolo.

El régimen de cumplimiento está integrado por un Comité Encargado del Cumplimiento, que tiene una doble subdivisión: la subdivisión de facilitación y la subdivisión de control del cumplimiento. Como indican sus nombres, la primera ofrece asesoramiento y asistencia a las Partes con el fin de promover el cumplimiento, mientras que la segunda tiene facultades para determinar las consecuencias que se derivarán para las Partes si no cumplen sus compromisos. Ambas subdivisiones tienen 10 miembros, a saber, un representante de cada una de las cinco regiones oficiales de las Naciones Unidas (África, Asia, América Latina y el Caribe, Europa central y oriental y Europa occidental y otros estados), uno de los pequeños estados insulares en desarrollo, dos de las Partes incluidas en el anexo I y otros dos de las no incluidas en el mismo. Las decisiones de la subdivisión de facilitación pueden ser adoptadas por mayoría de tres cuartas partes, pero las de la subdivisión de control del cumplimiento requieren, además, la mayoría tanto de las Partes incluidas como de las no incluidas en el anexo I. El Comité se reúne también en sesión plenaria integrada por los miembros de ambas subdivisiones. Su labor cuenta con el apoyo de la Mesa, formada por el Presidente y Vicepresidente de cada subdivisión.


Ready for some Climate Change News?

Visit the
NEWSROOM