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La situación actual

En el año 2007 el mundo tomó conciencia de que el ser humano era el causante del cambio climático, de que éste definitivamente se estaba produciendo y de que el esfuerzo colectivo global realizado hasta entonces para mantener los gases de efecto invernadero a un nivel «seguro» era extremadamente insuficiente. El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) había publicado su pdf-icon Cuarto informe de evaluación (AR4) tras un número inusual de catástrofes relacionadas con el clima, y después de haberse registrado durante varios años consecutivos las temperaturas más altas de las que se tiene constancia hasta el momento. Todos los niños menores de 10 años en 2007 fueron testigos de esta inquietante tendencia global: prácticamente todos los años de su vida habían sido los más calurosos jamás registrados en la Tierra.

He aquí algunos vínculos básicos claramente establecidos:

  • La concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera de la Tierra está directamente relacionada con la temperatura media mundial del planeta.
  • Desde la Revolución Industrial la concentración ha ido aumentando de forma continua y con ella las temperaturas medias mundiales.
  • El gas de efecto invernadero más abundante es el dióxido de carbono, que se genera al quemar combustibles fósiles.

Los gases de efecto invernadero están presentes de forma natural y son esenciales para la supervivencia de los seres vivientes, ya que impiden entre otras cosas que parte del calor del Sol sea reflejado de vuelta al espacio, lo cual hace posible la vida en la Tierra. Pero es una cuestión de escala. Un siglo y medio de industrialización, incluida la deforestación por tala rasa y ciertos métodos agrícolas ha hecho que aumente la cantidad de gases de efecto invernadero que hay en la atmósfera. A medida que crecen las poblaciones y economías y aumentan los niveles de vida, también lo hace el nivel acumulativo de emisiones de gases de efecto invernadero.

El AR4 evaluó las evidencias sobre la situación mundial actual, algunos de los resultados del mismo se presentan a continuación a modo de resumen:

  • La temperatura media de la superficie de la Tierra ha subido 0,74 ºC desde finales del siglo XIX.
  • Se prevé que para el año 2100 habrá subido entre 1,8 ºC y 4 ºC o más si no se hace nada para impedirlo. Eso supone un cambio rápido e intenso en el tiempo geológico.
  • Incluso si «sólo» subiera 1,8 ºC sería un aumento de temperatura mayor que en ningún otro siglo en los últimos 10 000 años.
  • Es probable que alrededor de un 20-30% de las especies vegetales y animales corran un mayor riesgo de extinción si la temperatura media mundial sube por encima de un margen de 1,5 - 2,5 ºC.
  • Según la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés) de los Estados Unidos, nueve de los últimos diez años han sido los más calurosos de los que se tiene constancia. Siendo el 2005 y 2010 los más calurosos, seguidos de 1998 en segundo lugar.
  • El nivel medio del mar subió entre 10 y 20 cm a lo largo del siglo XX. Se espera que para 2100 haya subido entre 18 y 59 cm más. Las temperaturas más altas provocan que el volumen de los océanos se expanda. Al derretirse, los glaciares y las calotas glaciarias añaden más agua a los océanos.
  • Así, a medida que el blanco brillante del hielo y la nieve deja paso al azul marino oscuro, se reduce cada vez más la capacidad para reflejar los rayos del sol, lo cual intensifica el calentamiento.

Lo que aún no hemos descubierto
Hoy en día lo más preocupante es lo que aún no sabemos, porque la humanidad no puede prepararse para lo que no puede prever. Las repercusiones, incluso de pequeños cambios, en muchos ecosistemas indican lo delicado que es el equilibro de la naturaleza.

Los científicos hablan de «puntos de inflexión», en los que un cambio gradual entra de repente en una espiral autoimpulsada. Y en ese contexto surgen las cuestiones siguientes:

  • ¿Cuánto metano hay atrapado en el permafrost que se está descongelando y en los fondos de los océanos que se están calentando?
  • Y, si se libera parte de ese metano o todo, ¿qué efecto tendrá en la temperatura y el clima mundial?
  • Si la cubierta de hielo que hay en los polos sigue encogiéndose, y como consecuencia disminuye la superficie blanca brillante y aumenta la superficie marina oscura, ¿cuánto calor solar más atrapará la superficie oscura y cuánto calor menos podrán reflejar las calotas glaciarias de vuelta al espacio?
  • Puesto que la masa marina se expande al calentarse, ¿cuánto subirá el nivel del mar como consecuencia?

Estos son algunos de los ejemplos más sencillos de posibles círculos viciosos identificados por los científicos.

Además, existe otra incógnita muy importante; en ocasiones los niños hacen preguntas sobre la electricidad, la luz y el calor, e inevitablemente preguntan de dónde viene el petróleo. La respuesta más sencilla es que hace cientos de miles de años, antes del hombre, los restos de animales y plantas muertos se acumularon en el fondo de las masas de agua donde se mezclaron con arena y barro. Después se fueron depositando sedimentos encima y el calor y la presión acabaron por transformarlos en petróleo o gas natural.

En cualquier caso, esa es la teoría científica más aceptada y nadie sabe con certeza cuándo las reservas de petróleo del mundo acabarán por agotarse.

Hoy por hoy el carbón, el petróleo y el gas natural mueven las economías del mundo, y casi todas las actividades humanas modernas generan dióxido de carbono. Eso hace que el cambio climático sea sumamente complejo y esté vinculado a otros problemas complicados como la pobreza, el desarrollo económico y el crecimiento de la población. No cabe duda de que hacer frente al cambio climático no es fácil, pero hacer caso omiso sería aún peor.

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