Fueron los científicos quienes llamaron la atención internacional sobre las amenazas
planteadas por el efecto invernadero. La historia del descubrimiento científico del cambio
climático comenzó a principios del siglo XIX cuando se sospechó por primera vez que
hubo cambios naturales en el paleoclima y se identificó por primera vez el efecto invernadero natural.
En los decenios de 1950-60, 1960-70 y 1970-80 se recogieron datos que demostraron que las concentraciones
de dióxido de carbono en la atmósfera estaban aumentando muy rápidamente. Al mismo tiempo,
las investigaciones sobre los núcleos de hielo y los sedimentos lacustres revelaron que el sistema
climático había sufrido otras fluctuaciones abruptas en el pasado lejano: parece que el clima ha
tenido "puntos de inflexión" capaces de generar fuertes sacudidas y recuperaciones.
Aunque los científicos todavía están analizando lo que ocurrió durante esos
acontecimientos del pasado, está claro que un mundo con miles de millones de personas es un lugar
arriesgado para realizar experimentos con el clima. Sin embargo, tuvieron que pasar años para que
la comunidad internacional reaccionara.
Las conclusiones del IPCC alentaron a los gobiernos a aprobar la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el
Cambio Climático. En comparación con lo que suele ocurrir con los acuerdos internacionales,
la negociación en este caso fue rápida. La Convención estaba lista para firmar en la
Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo que se celebró en 1992 en
Río de Janeiro, conocida como Cumbre para la
Tierra.
Hoy en día el IPCC tiene una función claramente establecida. En vez de realizar sus propias
investigaciones científicas, examina las investigaciones realizadas en todo el mundo, publica informes
periódicos de evaluación (hasta ahora han sido cuatro) y elabora informes especiales y documentos
técnicos.
Las observaciones del IPCC, por el hecho de reflejar un consenso científico mundial y ser de
carácter apolítico, representan un contrapeso útil en el debate, con frecuencia muy
politizado, sobre qué se debe hacer con respecto al cambio climático. Los informes del IPCC se
utilizan con frecuencia como base para las decisiones adoptadas en el contexto de la Convención Marco
de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), y desempeñaron un papel importante en
las negociaciones que dieron lugar al Protocolo de Kyoto.
He aquí algunas de las observaciones incluidas en el Cuarto informe de evaluación (AR4) que
sirvieron para que finalmente la población mundial se concienciara del cambio climático.
Cubierta de nieve. Desde 1978 la extensión media anual de los hielos marinos
árticos ha disminuido, y la disminución en verano ha ido aumentado año tras año. Los
glaciares de montaña y la cubierta de nieve han disminuido por término medio en ambos
hemisferios.
Lluvia y sequía. Desde la Revolución Industrial ha habido grandes cambios en
los regímenes de lluvias de todo el planeta: ahora llueve más en las partes orientales de
América del Norte y del Sur, el norte de Europa y el norte y centro de Asia, pero menos en el Sahel,
el Mediterráneo, el sur de África y partes del sur de Asia. Es probable que la superficie
mundial afectada por la sequía haya aumentado desde el decenio de 1970-80.
Más calor. A lo largo de los últimos 50 años los días fríos,
las noches frías y las escarchas han sido menos frecuentes en la mayoría de las superficies de
tierra, mientras que los días y noches cálidos han sido más frecuentes.
Ciclones y huracanes. Aproximadamente desde 1970 se ha observado un aumento de
la actividad ciclónica tropical intensa en el Atlántico Norte. El aire caliente es combustible
para los ciclones y los huracanes.
Las estaciones. Los procesos primaverales se adelantan y las plantas y los animales se
están desplazando hacia los polos y hacia mayores altitudes debido a las recientes tendencias de
calentamiento.
La naturaleza. Los científicos han observado cambios inducidos por el clima en al
menos 420 procesos físicos y especies o comunidades biológicas.